Las mujeres que practicamos la Danza del Vientre o Bellydance conseguimos fortalecer y flexibilizar todos los músculos de nuestro cuerpo, captamos energías positivas, nos dulcificamos, nos conectamos de una manera más profunda con nuestra feminidad, sensualidad y belleza llenándonos así de herramientas muy poderosas para hacer a nuestro cuerpo más sano, activo, dinámico, femenino y sutil.

He comprobado que con la Danza Árabe se sueltan tensiones profundas, se dulcifica la mirada, se adquiere un estilo femenino propio y se genera una especie de aura misteriosa que despierta el interés de las personas que nos rodean.

Las danzas orientales en general, son las danzas con las que más conseguimos disfrutar de nosotras mismas, al bailar logramos sentir una

deliciosa mezcla de placer y euforia al mismo tiempo. Nos ayuda a despejar la mente y sin darnos cuenta cultivamos la magia, sensualidad, belleza y delicadeza en nuestro ser y en todo lo que nos rodea.

Son muchos los beneficios que se le atribuyen a la práctica de la Danza Árabe, tanto en el cuerpo físico como en el cuerpo energético, en la mente y en el espíritu. Para mí, es fascinante percibir la conexión que se logra entre el cuerpo, la mente y el alma, como se llega a conocer mejor tu cuerpo y entenderlo al tiempo que lo aprecias y lo disfrutas.
Gracias a la Danza del Vientre, se logra una mágica conexión que nos permite a las mujeres tomar conciencia de nuestra feminidad y fuerza, tomar conciencia de todo nuestro cuerpo que se traduce en bienestar en varios niveles.

Además de los beneficios físicos, como el incremento en la elasticidad, fuerza, energía y respiración, la Danza Árabe funciona también como una maravillosa terapia para la mente. Al estar conectadas con nuestro cuerpo y con la danza, logramos soltar la mente y liberarnos de los juicios, lo cual se traduce en un incremento en la autoestima, reduce la timidez, nos permite aceptarnos y disfrutarnos más tal como somos, nos desconecta de la cotidianidad y nos lleva a un espacio mágico donde reinan la fluidez de los movimientos, la alegría de bailar y el gozo de compartir con más mujeres un espacio especial para nosotras.

La Danza contribuye a ejercitar la coordinación y agilidad de los movimientos, así como el equilibrio. Además, favorece la tonificación de la piel y aumenta el drenaje de líquidos y toxinas. La danza actúa directamente sobre los centros de energía del cuerpo, eliminando bloqueos, tensiones y problemas de comunicación entre ellos, armonizando y dejando fluir esas energías por todo el cuerpo. La Danza estimula el buen humor, la sensación de bienestar y agilidad, la actitud de entrega y generosidad en las relaciones humanas, haciéndonos así más sociables, extrovertidas, sensuales y activas.

Danza, hoy y siempre, disfruta de la Danza de la vida, haz que cada instante en tu vida sea una danza. Celebra, Vive, Goza y Danza Siempre.